Vuelta al trabajo
Bueno, desde que volví de Dublín he estado trabajando mucho en mi cash game. Llevo tiempo dándole vueltas a como explotar la rentabilidad potencial del NL debido a la gran cantidad de mesas y al absoluto desprecio por los números de buena parte de los jugadores de esta modalidad, y creo que estoy en camino de diseñar algo útil. En unas semanas os contaré si veo salidas viables para alguien que no quiere correr los riesgos inherentes al NL.
Por otro lado, sigo con mis análisis de torneo. No creo que jugar online me resulte muy útil puesto que el estilo de juego de los torneos no es muy similar al de los torneos en vivo, ya que prácticamente no hay early stage y la gente no tiene el más mínimo problema en irse a la calle. Así que me paso una buena parte del tiempo intentando reflexionar sobre estrategias generales de torneos, sobre planteamientos tácticos y sobre la validez de algunas cosas. Lo que si tengo claro es que necesito jugar bastantes mas de los que he podido jugar para tener una muestra en condiciones. En Dublin, por ejemplo, ni siquiera tuve mucha opción de probar varias cosas puesto que todo el torneo estuve “a remolque” intentando llegar a construirme un stack, cosa que nunca llego a suceder. Lo que si tengo cada vez más claro es la importancia de planificar las manos completas desde el preflop hasta el river, y esto muchísimas veces implica hacer jugadas aparentemente sin sentido si no se analiza bien la situación global. Lo cierto es que los torneos cada vez me gustan mas, salvo por un punto: La gran varianza implícita que tienen y lo “complicado” que es llegar a una media en torneos de una magnitud interesante.
Por otro lado he estado haciendo cierto tipo de análisis muy útil para evaluar “riesgos” en situaciones de torneo. Básicamente he estudiado la relación entre nuestro stack, el nivel de las ciegas (o sea, la M actual) y la rapidez con la que las ciegas aumentan para ver cuantas manos nos reparten con una cantidad de stack determinada. De estas variables podemos ver las “manos” que nuestro stack nos permite foldear antes de alcanzar un punto crítico determinado (por ejemplo, podemos ver que tenemos 35 manos antes de perder un 30% de nuestras fichas actuales). Estimando el % de tener una mano premium y el EV de esta mano dada el tipo de mesa que tenemos, podemos tratar de decidir si vale la pena correr un riesgo (por ejemplo, realizar un gran farol por todo o una gran parte de nuestro stack) o buscar esperar una situación mas favorable (esperar a tener cartas buenas). Os sorprenderíais de lo poco a menudo que es correcto esperar en la zona media y final de un torneo, excepto cuando nuestro stack es realmente gigantesco contra un stack similar y las premium tienen un EV muy alto debido a que en la mesa el juego sea extremadamente agresivo. Incluso en un torneo tipo EPT con una estructura suave, si tenemos un stack algo superior a la media, 50 manos “a la espera” pueden representar fácilmente entre un 35 y un 40% de nuestro stack. La probabilidad de tener una mano premium y que el valor que saquemos con ella sea superior al stack sacrificado es mínima, siendo la única ventaja el poder escalar puestos en el escalón de premios. Por tanto si estamos en un MTT donde aun no estamos cerca de los premios o estamos en una zona “plana” (es decir, donde los premios prácticamente no aumentan) estos “sacrificios” no son nunca rentables (es decir, no es rentable el “esperar una buena mano”).
Soy consciente de que mi enfoque de los torneos choca a veces con la “sabiduria popular”, que evita grandes riesgos y que piensa que es mejor ser conservador y solo buscar algunos robos pequeños cuando la situación sea adecuada. Estos consejos pueden ser útiles en mesas ultra loose y llenas de jugadores inexpertos, pero tengo claro que contra un field mas duro (y no hablo solo de algo tan duro como un EPT) no son una buena estrategia genérica. Algunas de las razones son que el EV de las premium hands no es ni mucho menos tan alto como parece (tienen que pasar 3 cosas, que nos repartan la mano, que nos la paguen y que la mano gane, lo que en conjunto es un absoluto milagro :)).
Un último tema al que he estado dedicándole tiempo es a optimizar el estilo de juego contra pros. Pienso que (evidentemente) no tienen grandes debilidades, y que su juego se basa en una agresión continua y en estar dispuestos a hacer grandes calls contra jugadores agresivos con manos marginales. Así disminuyen el EV de los faroles contra ellos tanto como les es posible mientras maximizan el EV de sus propios bluffs contra los jugadores tights. Ahora mismo pienso que la mejor forma de atacarles es jugando muchos botes con posición cuando la tenemos y pocos cuando no, tratando de hacerlos grandes preflop en el segundo caso y teniendo en cuenta que intentar pequeños robos contra ellos no suele tener EV positivo. En general, si tenemos que atacarles va a tener que tener por todas nuestras fichas. No necesitaremos hacerlo demasiado a menudo, pero no podemos evitarlos siempre (sobre todo si no tenemos posición). En general, estos enfrentamientos suelen ser “sangrientos”, y suelen acabar con un mega stack proviniente de la suma de los 2 stacks implicados. Si acabamos teniendo ese stack y hemos eliminado al jugador más duro de la mesa, solemos poder acabar en la mesa final sin muchas dificultades. Y si no … a probar en otro torneo :)
