Flops y distribuciones de manos preflop
Hay muchos conceptos que no son analizados por muchos jugadores en sus carreras. Algunos de estos conceptos son los que marcan la diferencia a largo plazo entre los jugadores ganadores y los perdedores online, y son conceptos que, si bien implican buenas dosis de trabajo antes de sentarse en las mesas acaban marcando la diferencia a largo plazo contra rivales competentes.
Lo importante de analizar los tipos de distribuciones de manos para cada situación prelflop en la que nos encontramos es que, a priori, deberíamos buscar que nuestras manos no liguen demasiado más a menudo en ciertos tipos de flops que en otros. Es decir, debemos evitar que haya flops en los que, después de determinadas secuencias preflop (obviando el all in preflop, donde obviamente el juego postflop es irrelevante) nuestras manos liguen demasiado o demasiado poco a menudo. Es decir, no podemos permitirnos el lujo de que nuestros rivales “sepan” que la gran mayoría de las veces un flop 893 no ha ayudado a nuestra mano si subimos antes del flop, o que el porcentaje de veces que tenemos una pareja en un flop AQ3 es tan elevado que su check fold sistemático es correcto, ya que esto les ayuda a tomar mejores decisiones contra nosotros.
Para evitar todo esto, debemos equilibrar adecuadamente nuestras distribuciones preflop. No es un trabajo necesariamente fácil pero es vital. Si subimos en primeras posiciones en una mesa de 6 jugadores con un rango como este (AT+ A9s+ 77+ KQ KJs JQs JTs 9Ts) nuestra distribución es extremadamente fuerte en flop que tengan un As, y muy débil en un flop de cartas pequeñas. Y esta distribución es habitual en muchos jugadores de NL. ¿Cómo podemos solucionarlo? Subiendo manos como 45-9Ts, 35s-J9s, A2s+ y todas las parejas. Claro esta que esto puede llevarnos a un punto donde seamos explotables si los reraises preflop vienen demasiado a menudo, asi que para defendernos de esto podemos (en mesas agresivas) eliminar algunas manos de nuestro rango. ATo, algunos Axs y algun conector podrían bastar para reducir la vulnerabilidad a los reraises (entendamos que si abandonamos a un reraise 3x mas de una de cada 3 veces estamos perdiendo dinero automáticamente contra jugadores que resuban con rangos loose, y si ellos son conscientes de esto pueden llegar a resubir any 2 cards de forma rentable), todo esto sin perder la capacidad de haber ligado en casi cualquier tipo de flop un porcentaje relativamente elevado de las veces.
Este ejemplo solo es una muestra de una forma de evitar vulnerabilidades en un rango de manos concreto. Hay muchisimos rangos de manos que debemos evaluar en función del tipo de mesa, la situación exacta preflop y las debilidades típicas del nivel al que nos enfrentamos. Incluso el tamaño de los raises y la consideracion de entrar limpeando al bote han sido obviadas en este ejemplo, que solo pretendía ser una muestra de una selección “equilibrada” de un rango. El trabajo aquí puede llevar días, pero conduce a un juego preflop que nos pone en situaciones mucho mas favorables tras el flop.
Toda esta parrafada puede sonar un tanto ambigua. Lo que significa es que no podemos permitirnos tener, después de una secuencia preflop determinada, un porcentaje de flops elevado donde sea muy improbable o demasiado probable que hayamos ligado. Si esto sucediese, nuestros oponentes más observadores podrían explotar nuestro juego con mucha facilidad abandonando y faroleando a menudo en estos flops.
Por otro lado, hay flops que, de forma arbitraria, se consideran favorables para la distribución de un jugador que subió prefop y otros que se consideran favorables a la distribución de un jugador que hizo call a un raise preflop. En el primer grupo entran los flops figura-rag-rag (especialmente Axx) , y en el segundo los flops de cartas medias conectadas o semiconectada y los flops con 2 cartas de un suit (flops favorables para pocket pairs pequeñas y suited conectors). En las mesas de low stakes, esto tiene cierto sentido (los jugadores son tan previsibles que juegan sus manos de acuerdo con estos patrones). En mid/high stakes, es tan comun ver un raise preflop con 86s como un call con KQ. Sin embargo, podemos fácilmente aprovecharnos de esta tendencia inherente de muchas formas. Un caller preflop “típico” hará muchos menos faroles en un flop Axx que en un flop 874 con un draw a color (bien sea el farol un float o un raise). Por otro lado, un preflop raiser que muestre fuerza real en un flop del segundo tipo (digamos, no favorable a su mano a priori) es menos probable que este intentando un farol gigante, porque es probable que el flop también haya ayudado a la mano de su rival. Debemos darnos cuenta que jugar manos fuera de la distribución arbitraria que nuestros rivales harán de nuestra mano nos benefica de forma automática. Hacer raise en UTG con 86s tiene la ventaja de que los faroles en flop Axx Kxx o similares tienen una rentabilidad altísima, mientras que cuando ligamos algo fuerte en un flop de cartas bajas (digamos 862) nuestro rival puede jugar muy agresivo manos “relativamente” débiles, o llevarnos al showdown con la esperanza de ganar a nuestras hipotéticas overcards.
Para ajustar los rangos de manos que queremos usar en cada distribución, debemos evaluar los porcentajes de flops de cada “tipo” que existen y el porcentaje de nuestro rango que es ayudado por cada estilo de flop. Por otro lado, debemos evitar hacer grandes sacrificios de equity al hacer estos calls/raises/reraises: Es decir, si tenemos que elegir manos que sean ayudadas en flops de cartas pequeñas es mejor elegir manos como 86s o 44 que una mano como 85o. Por otro lado, una vez calculamos el rango óptimo no es necesario hacer faroles “absurdos” o “ocasionales” para “mix up your play” (uso el término ingles porque no se me ocurre una expresión mejor para esto en castellano) ya que nuestro rango ya esta equilibrado y contiene la cantidad de “faroles” y manos fuertes adecuada para cada situación.
En resumen, debemos aprender a jugar preflop de forma que nuestros rivales no tengan decisiones correctas fáciles de tomar tras el flop solo por el contenido medio de nuestra mano. Para esto ,debemos equilibrar nuestro juego y hacer análisis muy profundos de que queremos jugar en cada situación y porqué.
